Cartas desde Iwo Jima

En este film, Clint Eastwood,retrata de una manera especial la visión japonesa del ataque a Iwo Jima, a partir de las cartas que escribieron varios solados nipones , desenterradas años después. Eastwood dirigió también Banderas de nuestros padres, donde muestra la visión americana de lo ocurrido, ofreciendo así ambos puntos de vista de la batalla.

Cartas desde Iwo Jima, ganadora de un merecido Globo de Oro y nominada a cuatro71-cartas-iwojima.jpg oscars, relata de una manera poética el lado más humano de la guerra, matizando con gran delicadeza las emociones y sentimientos de los solados. En ella se desvela la estrategia que el general Tadamichi Kuribayashi , interpretado por Ken Wanabe, diseñó para poder combatir a los americanos muy superiores en número y municiones. Las reacciones de los oficiales y los soldados frente a la estrategia dirigida por el Comandante, perfilan no solo el carácter de cada uno, sino que ofrecen un retrato de la cultura nipona y de los valores sobre los que esta se sustenta. Las decisiones de muchos de los personajes se ven afectadas por estos valores inculcados, pero se muestra también como ante lo dramático de la situación, muchos otros como el co-protagonista Saigo, un joven soldado que cree desde el principio en el comandante Tadamichi , se replantean el sentido de sus acciones en un afán por sobrevivir. La evolución de los personajes está magistralmente conducida, y el director consigue que empaticemos con ellos compadeciendo, lamentando o alabando el camino que cada uno toma. Consigue que te entren esas ganas de querer hablar a través de la pantalla, para advertirles o evitar que cometan inútiles actos de valor, sacrificando en vano sus vidas.

El ambiente creado por un tinte descolorido, donde predominan los tonos grisáceos, salpicados solo por el rojo de la sangre o la bandera de Japón, te transporta a ese árido escenario, donde escasea el agua y los nipones se encuentran aislados del mundo. Los recuerdos que el Comandante Tadamichi Kuribayashi tiene de tiempos pasados, contrastan con la triste realidad del momento, y son ricos en colores. En estas regresiones al pasado, Tadamichi recuerda como estrechó la mano y se sentó a la mesa de los mismos comandantes americanos que ahora están destruyendo a sus hombres. Sus cordiales relaciones con los americanos y la crudeza de la realidad actual suponen un conflicto interno para el personaje que arrastra hasta el final. Una pistola que los americanos le regalan en aquel encuentro y que él lleva siempre encima,se convierte en un símbolo de ésta ironía.

Los primeros planos a veces silenciosos de los personajes hablan por si solos. Están muy conseguidos también , los planos que se realizan desde el punto de vista de los soldados, de tensas escenas, como el suicidio a golpe de granada de los miembros de un pelotón o la visión que tiene, del cielo abierto entre las ramas, un oficial que decide estirarse boca arriba en campo abierto, sujetando un detonador ; esperando la muerte; esperando que algún tanque americano pase por encima suyo.

La acción, in crescendo, desde un principio más tranquilo, cuando aun quedan algunos días para que lleguen las tropas enemigas, alcanza un ritmo constante, que sin ser frenético te mantiene todo el tiempo alerta,igual que lo están las tropas niponas desde que desembarcan los americanos. Se alternan homogéneamente los tiroteos y bombardeos con los conflictos emocionales de los personajes, usando a veces fragmentos de cartas que estos escriben a sus familias. Las cartas contribuyen al talante poético del film, siendo, además de los recuerdos de Tadamichi , el único vínculo con el mundo exterior.

Las lecciones que aprenden los solados sobre los seres humanos: el hecho de que llevar distintos uniformes solo los diferencia por fuera, teniendo todos en el fondo la misma cualidad humana, los mismos temores y la misma nostalgia del hogar, son el alma de la película, y una sutil crítica al sinsentido de matarnos unos a otros. El mismo Eastwood lo describe así: “En las películas de guerra con las que crecí, había chicos buenos y malos. La vida no es así, y la guerra tampoco. Estos filmes no tratan sobre el triunfo o la derrota. Tratan sobre los efectos de esta guerra sobre los seres humanos”. Unos efectos, que sin duda retrata hasta en el más mínimo detalle.

Rebeca

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